Hierofantes | Avatares poéticos: Luis de la Peña Martínez
16417
post-template-default,single,single-post,postid-16417,single-format-standard,woocommerce-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,,columns-3,qode-theme-ver-16.7,qode-theme-bridge

Avatares poéticos: Luis de la Peña Martínez

Avatares poéticos: Luis de la Peña Martínez

 

Por: Irving Jaramillo García

Son múltiples los caminos que forjan la senda para transportarse al mundo de la poesía, ya sea a través de un viaje, un sonido, una imagen, un libro o por alguna persona que trastoque nuestros sentidos y haga encausarnos en ese fascinante universo de las letras. El juego poético tiene la potencia de desplazarnos por tiempos y lugares diversos, de hacer por medio de una metáfora, un relieve del mundo con tonos y matices con calidades de índole celestial o hasta infernal. Charlando con el gran poeta Luis de la Peña Martínez, pudimos saber cuáles han sido los senderos que le han llevado a pensar con el tintero y, generar una excavación profunda de su ser para encontrarse vía las palabras. Para él existe un vínculo preponderante y nuclear con el mundo de la poesía, su madre; también poeta, recitaba poemas del magno Ramón López Velarde a los oídos del en ese entonces niño Luis, que le provocaban la alteración de sus tímpanos y le hacían poner atención ante lo que escuchaba. Si bien, podríamos decir que prácticamente su herencia o genealogía lo llevo a inmiscuirse a la poesía, tuvo un elemento más relevante que detono su inclinación a convertirse en poeta. Algo que causa un frisón, un arrobamiento o una especie de suspensión, eso que los estetas llaman la catarsis, le llego por medio del representante del simbolismo en las letras; leer Las Flores del mal de Baudelaire fue sin duda el punto de partida de Luis de la Peña para acceder al mágico ambiente poético.

Luis de la Peña Martínez nació en la Ciudad de México el 17 de noviembre de 1958. Poeta. Estudió Filosofía en la FFyL de la UNAM y Lingüística en la ENAH. Ha sido profesor de la ENAH; coordinador de Confabulario. Cuaderno de talleres; redactor y editor de La Jornada Semanal Los Universitarios; coordinador de talleres literarios en la Casa del Lago, Casa de la Primera Imprenta en América, INBA y AEM; presidente de la mesa directiva de la Red Nacional Autónoma de Talleres Literarios A. C. Colaborador de Casa del Tiempo, La Jornada Semanal, Los Universitarios, Periódico de Poesía Revista Mexicana de Cultura. Becario del INBA, en poesía, 1988; del FONCA, apoyo a la edición de revistas independientes Edmundo Valadés, 1999 y 2001; y de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, apoyo a la difusión de obras literarias y artísticas, del programa “Artes por todas partes”, 2001 y 2004. Premio Nacional de Poesía Ciudad de la Paz 1989, actualmente es el encargado del departamento de publicación en la ENAH.

Su estilo es variable y cambiante, va desde planos existenciales, perspectivas del sujeto, hasta tópicos con tintes políticos y sociales. La forma de lucubrar su poesía pasa desde una imagen no visual, sino sonora, hasta el silencio, es decir, lo coral, lo visual y lo escrito forman una triada para su creación poética.

Parte de sus obras publicadas son: Materia señalada, Cuadernos de Malinalco, núm. 39, 1991. Todo amor es secreto, (Cuarto Creciente, 1994.) Código de silencios, (La Tinta del Alcatraz, La Hoja Murmurante, núm. 226, Toluca, 1995.) Signaturas, (Praxis, 1995.)

Su próxima creación es una poesía coral narra un juego entre lo coral y lo oral, poniendo como personaje principal a Orfeo el silencioso.

Todo esto y sus recitaciones poéticas las puedes observar en la entrevista que nos concedió en el Museo Nacional de Antropología, chécalo en Hierofantes TV por YouTube: